Border Security

¿Cuántos Centroamericanos Están Viajando al Norte?

By Stephanie Leutert, Sarah Spalding
Thursday, March 14, 2019, 8:00 AM

Editor's note: This post is a translation of "How Many Central Americans Are Traveling North?," by Stephanie Leutert and Sarah Spalding. The original English version of the post is available here.

Nota editorial: Este post es un traducción de "How Many Central Americans Are Traveling North?," por Stephanie Leutert y Sarah Spalding. Se puede leer el post original en inglés aquí.

El 15 de febrero, el presidente Trump anunció una emergencia nacional y la necesidad de construir un muro fronterizo—aludiendo a una “invasión de personas” en la frontera sur y mencionando que “probablemente tenemos a más personas que nunca tratando de entrar al país”. Mientras que los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP) desmienten estas declaraciones en específico, el enfoque en las estadísticas y el creciente número de familias centroamericanas que han llegado a la frontera en el último año sirvieron de inspiración para que investigáramos a mayor profundidad estos datos. En este post, nos planteamos responder una pregunta más fundamental, aunque algo evasiva: ¿Cuántas personas están saliendo de Centroamérica rumbo a los Estados Unidos sin documentos migratorios formales?

La pregunta puede parecer sencilla, pero es sorprendentemente compleja de responder. De hecho, el rango de respuesta tiende a variar en centenas de miles. En 2016, el Instituto de Políticas Migratorias sugirió que el número de centroamericanos migrando por México era de aproximadamente 300,000, mientras que ACNUR reportó que eran 400,000 y Médicos Sin Fronteras calculó que eran casi 500,000. Mientras tanto, la Secretaria de Gobernación de México, Olga Sánchez Cordero, declaró que el número de migrantes ingresando a México podría pronto rebasar los 7000,000. Tanto Trump como la Secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, sugieren que este año fiscal podrían esperarse cifras de entre 900,000 y 1 millón de migrantes, incluyendo a mexicanos, arribando a la frontera EE.UU.-México.

Saber cuál de estas cifras es la correcta no es sólo una cuestión de acceso a la información. Aún teniendo todos los datos de CBP—y nosotras dos sólo contamos con datos de dominio público—tendríamos aún que hacer una serie de suposiciones. En particular, llevar a cabo este cálculo requeriría la estimación de dos números 1) cuántos centroamericanos cruzan hacia los Estados Unidos y 2) cuántos centroamericanos salen de su lugar de origen, pero nunca llegan a la frontera de EE.UU.-México. Para responder estas y otras preguntas, creamos un modelo que genera las mejores estimaciones sobre cuántas personas han salido de Honduras, El Salvador y Guatemala. Iremos explicando nuestro modelo en los siguientes párrafos. De cualquier manera, usted podrá ajustar sus propias cifras y suposiciones para obtener sus propios números.

Para comenzar a responder la pregunta de cuántas personas salen de Centroamérica cada año, empezamos utilizando datos de los Estados Unidos—el destino final de la mayoría de los centroamericanos—y trabajamos hacia atrás. CBP mantiene datos del número de detenciones a lo largo de la frontera EE.UU.-México e incluye cifras por nacionalidad. Utilizando los datos de CBP, primero separamos el número total en tres categorías de viajeros: familias, menores no acompañados y adultos. Sin embargo, los datos disponibles crean limitantes, ya que CBP no comenzó a publicar datos de menores y familias sino hasta 2008 y 2012, respectivamente. Igualmente, CBP no hace la separación de números para adultos viajando solos, lo cual significa que tuvimos que restar a los otros grupos del total de detenciones para obtener este número.

Es importante desglosar estas categorías porque los grupos no se comportan de la misma manera una vez que llegan a la frontera de EE.UU. Por lo general, las familias y los menores no acompañados buscan—en lugar de evitar—a los agentes de la Patrulla Fronteriza de EE.UU. Esto en gran medida es porque las leyes y políticas de los EE.UU. tratan a las familias centroamericanas buscando asilo y a los menores no acompañados de manera diferente a los adultos viajando solos. Los viajeros que corresponden a la primera categoría por lo general son liberados después de algunas semanas para comenzar con sus casos legales fuera de los centros de detención (frecuentemente se les colocan monitores de tobillo para poder rastrearlos). Para propósitos del presente modelo, esto significa que los conteos de familias y menores no acompañados de CBP representan un buen reflejo de las cifras más exactas de las personas en estos grupos que llegan a la frontera México-EE.UU.

Sin embargo, los adultos centroamericanos que viajan solos no siguen este mismo patrón. A diferencia de las familias o de los menores no acompañados, los adultos frecuentemente son detenidos durante meses o por la duración de los procedimientos legales de su solicitud de asilo. Varios adultos centroamericanos intentan evadir a la Patrulla Fronteriza porque no quieren permanecer en detención mientras esperan los resultados de sus solicitudes de asilo o porque están en búsqueda de trabajo y no de asilo. Esto significa que mientras muchos adultos centroamericanos son detenidos—y por lo mismo se reflejan en los números de CBP—hay un cierto porcentaje de adultos centroamericanos que entran a los Estados Unidos sin ser detectados, se les deja sin contabilizar y no figuran en los datos.

Para poder estimar el número de estos adultos no detectados, utilizamos la tasa de éxito modelada de la Patrulla Fronteriza—es decir, qué tanto éxito tiene la Patrulla Fronteriza deteniendo migrantes que intentan cruzar la frontera ilegalmente. CBP tiene diferentes metodologías para medir las tasas de detención (puede leer aquí al respecto). Nosotros escogimos utilizar la tasa de detención basada en un modelo estadístico. Utilizando esta metodología, encontramos que la tasa de detenciones de CBP fue de 34.1 por ciento en 2003, lo cual significa que un estimado de 65.9 por ciento de cruces fronterizos no son detectados. A partir de ese año, la tasa de detenciones se ha incrementado de manera constante hasta alcanzar 64.8 por ciento en 2016, con un estimado de 35.2 por ciento de migrantes que logran evadir a la Patrulla Fronteriza.

Para el 2017, integrando todas estas categorías—adultos detenidos, familias y menores no acompañados y adultos que evadieron con éxito a la Patrulla Fronteriza—descubrimos que el número estimado de centroamericanos que cruzan la frontera hacia Estados Unidos entre puntos de internación fue de 195,194.

Sin embargo, no todo es perfecto, pues el número de detenciones no representan a individuos únicos. Si la Patrulla Fronteriza detiene a un grupo de personas, los datos de la CBP contarán a todos en el grupo. Pero si la misma persona es detenida dos veces en un año, entonces esa persona contará como dos detenciones. Para eliminar los cruces repetidos de la base de datos, utilizamos una tasa estimada de reincidencia de 3 por ciento para los adultos viajando sin niños (tanto para los detenidos como para los no detectados). Esto es menor al estimado general de reincidencia de la CBP del 10 por ciento en el 2017, debido a que este estimado está fuertemente influenciado por los ciudadanos mexicanos reincidentes quienes tienen una mucho menor distancia geográfica que cubrir para repetir su intento de cruce.

Dada la dificultad agregada para los centroamericanos, escogimos una tasa que fuera de un tercio de la tasa general de reincidencia de la CBP. Tomando en consideración la cifra de 195,194 detenciones y restando el 3 por ciento de migrantes reincidentes, tenemos ahora un estimado grosso modo del número total de familias centroamericanas, menores no acompañados y adultos viajando solos que cruzaron entre puertos de internación a lo largo de la frontera sur de los EE.UU. No obstante, algunos centroamericanos a quienes CBP etiqueta de “inadmisibles” van directamente a los puntos de internación en busca de asilo en vez de intentar cruzar la frontera. Existen algunas limitantes para estimar esta población ya que CBP no publica información sobre adultos inadmisibles o total de casos inadmisibles por nacionalidad. Para compensar, utilizamos los datos disponibles de CBP sobre familias centroamericanas y menores no acompañados buscando asilo en los puntos de internación. Luego estimamos que los adultos sin niños representan un 25 por ciento del total de la población centroamericana que ingresa a los Estados Unidos considerados inadmisibles. Este estimado proviene de los datos de dominio público de CBP sobre los migrantes inadmisibles a lo largo de la frontera EE.UU.-México, sin embargo, estas cifras deben considerarse como un estimado grosso modo. Con base en nuestros cálculos, 40,572 centroamericanos buscaron asilo en los puntos de internación en el año fiscal 2018.

Número estimado de centroamericanos que llegan a los Estados Unidos

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Ahora podemos darnos una idea de cuántos migrantes indocumentados llegan a la frontera sur de los EE.UU. cada año, pero aún nos faltan aquellos migrantes que nunca lograron salir de México o aquellos que ya no intentan cruzar la frontera de los EE.UU. Para responder estas preguntas, utilizamos datos del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Comisión de Asistencia a Refugiados (COMAR).

Desde enero de 2014, el INM ha detenido y deportado a más de 600,000 migrantes centroamericanos durante su trayecto a través de México. La mayoría de estos migrantes deportados volverán a ingresar a México casi de inmediato y a la larga llegarán a Estados Unidos. Sin embargo, otros permanecerán en Centroamérica o se conformarán con México como su destino final. Para estimar cuántos migrantes nunca llegan a los Estados Unidos, separamos los números de deportaciones del INM en categorías de familias, menores no acompañados y adultos. Con base en nuestros previos estudios de campo a lo largo de México, estimamos que el 20 por ciento de las familias deportadas y menores no acompañados y 10 por ciento de los adultos deportados nunca cruzan la frontera de EE.UU.-México. Estos estimados se basan en las leyes mexicanas, prácticas de trata de migrantes y anécdotas, no obstante, estos números podrían refinarse aún más por medio de análisis.

Algunos centroamericanos también podrían recibir el estatus de refugiados en México. Del 2013 al 2018, de acuerdo con la COMAR, 8,652 centroamericanos recibieron el estatus de refugiados o de protección complementaria en México (la protección complementaria se les ofrece a aquellos individuos quienes no califican para el estatus de refugiado pero que estarían en riesgo si regresaran a su país de origen). Sin embargo, un pequeño grupo de refugiados y migrantes quienes recibieron el estatus de protección complementaria seguirán su viaje hacia los Estados Unidos debido a varios temas, como el temer por su seguridad e integridad, continua persecución, reunificación familiar o sueldos bajos. Con base en entrevistas, estimamos que estos individuos representan alrededor del 5 por ciento de la población de refugiados que terminan viéndose reflejados en los datos de CBP.

Número estimado de centroamericanos que cruzan por México

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Tomando en cuenta las consideraciones anteriores, el modelo muestra que el número de centroamericanos que abandonan la región tuvo su primer incremento en 2014, antes de mantenerse alrededor de 250,000 a 300,000 personas cada año hasta el 2018 (cifra más cercana al estimado del Instituto de Políticas Migratorias). Sin embargo, en los últimos cinco meses, de octubre de 2018 a febrero de 2019, el número de centroamericanos que abandonan sus hogares se ha incrementado de manera dramática, con las detenciones en la frontera durante febrero de 2019 llegando a sus niveles más altos en 10 años. De hecho, los números de los primeros cinco meses del año fiscal 2019 apuntan a una duplicación en las cifras migratorias. Antes del final de este año fiscal en septiembre, es posible que más de 700,000 centroamericanos dejen la región (lo que se asemeja más a la predicción de la Secretaria Sánchez Cordero).

Este último patrón migratorio está dominado por los guatemaltecos (49 por ciento), seguidos de los hondureños (35 por ciento) y los salvadoreños (16 por ciento). Sin embargo, al hacer el ajuste para reflejar la población de cada país, encontramos que los hondureños (con una población de 9.2 millones) actualmente cuentan con la tasa más alta de migración con un estimado de 2,340 personas por cada 100,000. Guatemala y El Salvador se quedan ligeramente rezagados con 1,776 y 1562 personas por cada 100,000 respectivamente.

Migración por país (Año fiscal 2002-2019)

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Las cifras también resaltaron los datos demográficos cambiantes entre migrantes centroamericanos. En 2012, el primer año para el que CBP tiene datos publicados sobre familias y menores no acompañados, estos dos grupos representaron un 10 por ciento del total de los números migratorios. Para 2019, las familias y los menores no acompañados ya se acercaban a los dos tercios del total de la población que abandonaba la región. Este incremento en familias migrantes ha sido un punto focal en las políticas migratorias del gobierno de Trump, incluyendo las separaciones familiares, detenciones a familias y los Protocolos de Protección para Migrantes de reciente creación, los cuales mantienen a aquellos que buscan asilo en México durante los trámites de solicitud de dicho asilo.

Migración por categoría (Fiscal 2002-2019)

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Como con cualquier modelo, los resultados sólo serán tan buenos y certeros como los datos y las suposiciones que se utilizaron para crearlos. Aun así, el repasar estas preguntas fundamentales sobre migración deja en claro la cantidad de componentes involucrados para poder responder las preguntas básicas respecto a este fenómeno y las diferentes áreas en las que sólamente estamos realizando suposiciones informadas. El modelo y sus resultados así mismo coadyuvan a ubicar las discusiones nacionales y regionales en un contexto, resaltando las tendencias de largo plazo y aquellas que se salen de la norma. Lo que esperamos es que el modelo pueda ser modificado, mejorado y editado para incrementar la precisión tanto de las cifras migratorias, como de las políticas diseñadas para atender al tema migratorio.